viernes, 11 de noviembre de 2022

¿Qué Aporta la Neurociencia a la Educación?


¿Alguna vez te has preguntado por qué un alumno motivado aprende antes que un alumno desmotivado?

Seguramente ya seas consciente de la importancia de la motivación, del aprendizaje personalizado, de aprender a aprender y de un sin fin de términos y metodologías educativas.

Ya sabemos que funciona. Pero, ¿por qué funciona?

Ese es el reto (y la aportación) de la neurociencia a la educación:

 

Neurociencia y educación

La neurociencia, en muchos casos, constata científicamente lo que la pedagogía ya sabía y ponía en práctica. Y no por ello pierde importancia.

Saber que lo que se hace en pedagogía es consonante con la neurociencia es, cuanto menos, interesante. Además de un buen refuerzo a determinadas prácticas y un conocimiento más a tener en cuenta.

Antes de empezar a tratar algunos puntos esenciales de la neuroeducación o neurociencia educativa aclarar que no es una solución educativa, no es una metodología, ni ninguna receta mágica para solucionar problemas en educación.

La neurociencia “únicamente” nos permite entender un poco mejor el proceso de aprendizaje para comprender por qué algunas acciones de la pedagogía funcionan tan bien (y otras no).

Eso sí, y antes de seguir, aclarar que comprender mejor el proceso de aprendizaje desde un punto de vista biológico no implica tener respuestas para todo, ni de lejos.

Las preguntas siguen superando a las respuestas y la neurociencia no se puede considerar una hoja de ruta para “enseñar mejor”.

Eso no quita que la neurociencia, neuroeducación o como queramos llamarlo no sea un fantástico aliado de la educación, dado que nos da claves sobre cómo enfocar el proceso de aprendizaje.

Al fin y al cabo, cómo aprendemos, sentimos, nos relacionamos y, en definitiva, vivimos, depende del cerebro.

¿Qué estudia la neurociencia educativa?

Ya te he contado que la neurociencia no es la salvación de la educación, pero sí un buen aliado, aportando conceptos a tener muy en cuenta. Aunque solo sea a modo de bagaje personal.

La neurociencia educativa, neuroeducación o neurodidáctica consiste en comprender cómo funciona el cerebro para aplicarlo a la mejora del proceso de aprendizaje.

De manera que se fusionan los conocimientos sobre neurociencia, psicología y pedagogía para mejorar el aprendizaje.

A la práctica, gran parte de los descubrimientos de la neurociencia ya se llevaban a cabo por parte de la pedagogía. Pero no por ello son menos importantes.

La neurociencia permite obtener una visión empírica y reforzar por qué determinadas actuaciones que ya se llevaban a cabo son positivas para el aprendizaje y por qué otras no lo son.

La neurociencia permite estudiar cómo aprende el cerebro y aplicarlo al día a día de la educación para mejorar la forma en que se enfoca el proceso de enseñanza – aprendizaje.

 

¿Qué aporta la neurociencia educativa a los profesionales de la educación?

Resulta evidente que la neurociencia no supone una solución ni pócima milagrosa, pero conocer cómo funciona el cerebro y qué sucede mientras aprendemos es un lujo para los educadores. Una información extra que merece la pena descubrir y explorar.

A continuación, explico de forma breve algunos de los aspectos en los que indaga la neurociencia educativa.

 

¿Aprendemos igual niños, adolescentes y adultos?

Seguramente cualquiera contestaría que no a esta pregunta. Sin embargo, en las aulas la forma de enseñar muchas veces es la misma o muy similar.

La neurociencia nos ayuda a saber cómo madura el cerebro en las diferentes franjas de edad, hecho que nos da información sobre cómo aprendemos y qué procesos de enseñanza – aprendizaje son más efectivos.

La forma de aprender de un adulto, un adolescente o un niño no es la misma, por lo que las metodologías a usar tampoco deberían ser idénticas.

Además, en este sentido, la neurociencia ayuda a desenmascarar algunos misterios sobre el funcionamiento del cerebro de los adolescentes. Y estos, admitámoslo, nunca vienen más para lidiar con una aula repleta de adolescentes que rebosan hormonas y carga emocional.

 

Motivación y neurociencia 

La motivación es una de esas palabras mágicas en educación. Sin ser ninguna varita mágica, un alumno motivado aprende mejor (y antes). 

Por ejemplo, en gamificación educativa o en el uso de materiales visuales en educación se utiliza de forma recurrente la motivación como una de las ventajas que ofrecen. Por algo será, ¿verdad?

Sabemos que la motivación es importante, pero quizá se nos escapa el motivo por el que la motivación se puede convertir en la gasolina del aprendizaje.

La neurociencia permite aportar algunas pistas sobre la importancia de la motivación y de los retos (estímulos) para activar determinadas zonas de nuestro cerebro que nos ayudarán en el proceso de aprendizaje.

¿La creatividad se aprende?

La creatividad no es exclusiva de algunos afortunados.

Todos (sí, sí, tú también) tenemos potencial creativo en alguna u otra área que podemos explotar y desarrollar.

Seguro que alguna vez has escuchado que el hemisferio derecho es el responsable de esta creatividad, mientras que el izquierdo el encargado de la lógica.

Sin embargo, la creatividad es mucho más compleja que eso e inherente al ser humano. no interviene un solo hemisferio cerebral, sino que es el resultado de la puesta en marcha de un conjunto complejo de redes neurales.

Estas y otras falsas creencias se encarga de desmentir la neurociencia, aportando información sobre cómo funciona la creatividad para poder ayudar a desarrollarla en las aulas.

 

¿Es necesario emocionarse para aprender?

En multitud de situaciones de aprendizaje se ha demostrado que se aprende experimentando y que este aprendizaje permanece con más intensidad en nuestra memoria si nos emocionamos.

No es algo nuevo que la emoción puede convertirse en un ingrediente mágico en el proceso de aprendizaje.

Sin embargo, la neurociencia ha permitido comprender el papel de las emociones en el aprendizaje y en la consolidación de conocimientos.

 

Aprender experimentando

No te descubro nada nuevo si te digo que la memorización no favorece el aprendizaje (o no tanto, si lo prefieres) como experimentar, como aprender haciendo.

La neurociencia refuerza esta idea ya confirmada por la práctica, explicando los motivos por los que la memorización no favorece el establecimiento de conexiones neurales que faciliten el aprendizaje. La experiencia, en cambio, sí que las favorece, facilitando el aprendizaje.

Link: Neurociencia 



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